Esta instalación adopta la forma del útero y a la vez es una entrada que se puede traspasar. La autora invita al público a hacerlo. Es un metáfora de la concepción y del nacimiento, pero también del desgarro y el dolor.

Para la realización de esta pieza la autora contó con la ayuda de amigas y familiares en la confección y en la aportación de prendas y sábanas para rasgar.